Todos los números son mentira

Todos los números que ves en Internet mienten. Todo es una mentira. Los millones de followers de ese deportista, los millones de suscriptores de ese YouTuber, los millones de visitantes únicos de aquel medio, los millones de reproducciones de ese vídeo en Facebook, el coste por millón de las impresiones de publicidad, el total de las impresiones, los millones de usuarios activos de esa plataforma.

Equiparamos las descargas de un podcast con las escuchas, mezclamos de suscriptores de YouTube con las reproducciones reales, los millones de usuarios únicos con la audiencia real total, confundimos los followers con el número de gente que ve un tweet, mezclamos los me gusta de Facebook con el alcance de lo publicado.

Se suponía que Internet iba a traer transparencia y mejores herramientas de medición que la televisión, la radio y la prensa. Donde las suposiciones, las medias verdades y el status quo permitía y permite que todos los medios sean los triunfadores. Vivimos en un mundo donde todos los canales de televisión son los que más crecen, los más grandes o los que más aumentan en proporción. Y luego hemos trasladado estas mentiras a Internet.

La realidad es que solo hay un ganador, y el resto somos, por definición, perdedores. La ofuscación es interesada y pretende convertirnos a todos en ganadores, y no es así.

Hasta que no contemos las reproducciones completas, y no la de los tres primeros segundos. Hasta que no contemos la interacción con el contenido y la reacción positiva en vez de las páginas vistas. Hasta que no midamos el total de mensajes que se envían en una plataforma de mensajería. Hasta que no descartemos la plaga de bots, scripts y automatizaciones que llenan Internet de paja, de fantasmas y de humo, no podremos ver la verdad.

Hasta que no tengamos una fuente fiable de medir a los usuarios que entran e interactúan pero bloquean los medidores, hasta que no establezcamos unos mínimos de interacción, hasta que no encontremos una forma real de medir, publicar y auditar con transparencia y equilibrio, hasta entonces todo seguirá siendo mentira.

Ayo

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