Todos los números son mentira

Todos los números que ves en Internet mienten. Todo es una mentira. Los millones de followers de ese deportista, los millones de suscriptores de ese YouTuber, los millones de visitantes únicos de aquel medio, los millones de reproducciones de ese vídeo en Facebook, el coste por millón de las impresiones de publicidad, el total de las impresiones, los millones de usuarios activos de esa plataforma.

Equiparamos las descargas de un podcast con las escuchas, mezclamos de suscriptores de YouTube con las reproducciones reales, los millones de usuarios únicos con la audiencia real total, confundimos los followers con el número de gente que ve un tweet, mezclamos los me gusta de Facebook con el alcance de lo publicado.

Se suponía que Internet iba a traer transparencia y mejores herramientas de medición que la televisión, la radio y la prensa. Donde las suposiciones, las medias verdades y el status quo permitía y permite que todos los medios sean los triunfadores. Vivimos en un mundo donde todos los canales de televisión son los que más crecen, los más grandes o los que más aumentan en proporción. Y luego hemos trasladado estas mentiras a Internet.

La realidad es que solo hay un ganador, y el resto somos, por definición, perdedores. La ofuscación es interesada y pretende convertirnos a todos en ganadores, y no es así.

Hasta que no contemos las reproducciones completas, y no la de los tres primeros segundos. Hasta que no contemos la interacción con el contenido y la reacción positiva en vez de las páginas vistas. Hasta que no midamos el total de mensajes que se envían en una plataforma de mensajería. Hasta que no descartemos la plaga de bots, scripts y automatizaciones que llenan Internet de paja, de fantasmas y de humo, no podremos ver la verdad.

Hasta que no tengamos una fuente fiable de medir a los usuarios que entran e interactúan pero bloquean los medidores, hasta que no establezcamos unos mínimos de interacción, hasta que no encontremos una forma real de medir, publicar y auditar con transparencia y equilibrio, hasta entonces todo seguirá siendo mentira.

En La Ventana, hablando de smartphones

El otro día tuve la oportunidad de acudir a La Ventana de la Cadena Ser, gracias a una invitación de [Nieves Goicoechea] para charlar sobre el Freedom 251, la guerra entre Apple y el FBI y algún par de cosas más. Fue una gran experiencia el ir por primera vez, para un novato como yo.

Estuvo muy guay poder ir a la SER a hablar con Carles (nos tuteamos él y yo).

Una foto publicada por Alex Barredo (@alex_barredo) el

Sunnecracia 96: El futuro del podcasting

Ayer tuve la oportunidad de ser invitado a la Sunnecracia (episodio #96), para charlar del futuro del podcasting en España, y cuáles son los problemas que hemos identificado estos años, y cómo conseguir ingresos mediante la producción de los mismos.

La invitación surgió tras un par de artículos míos en Hipertextual, donde comentaba el futuro del podcasting y la creación de redes de podcasting en España para conseguir aumentar beneficios.

Lo malo es que hay muchos, muchos problemas que solucionar. Lo bueno es que todos tienen solución, y parece que este año hay iniciativas interesantes que consigan derribar la barrera. Escucha el episodio, porque tratamos los puntos clave que no funcionan, y quizá tú seas la persona capaz de conseguir que todo encaje.

Bam bam dilla, bam bam. Sobre The Life of Pablo y la constante mejora de un artista

No se puede ser artista y ser controvertido. Tienes que esperar un montón primero. John Lennon pegaba a sus esposas, pero The Beatle bien. Lars Ulrich de Metallica, R Kelly, Chris Brown, Sean Connery, Woody Allen, Mel Gibson, Maek Whalberg, hay mil personas en el showbusiness más o menos talentosas, más o menos artísticas, que son o fueron terribles a nivel personal y que disociamos alegremente de sus obras. Pero Kanye West no es un gran artista porque dice cosas raras en Twitter, claro. Kanye evoluciona como Picasso evoluciona. Picasso a los 14 ya sobresalía en óleo realista, ¿por qué detenerse ahí?

Además de anunciar un álbum nuevo para verano, que veremos si llega, tengo que decir que The Life of Pablo me ha gustado tanto como el espíritu de mejora constante de una obra y evolución de un artista en en perpetua expansión como es Kanye West. No valgo para dar notas, pero me ha gustado menos de lo que esperaba, aún así reconozco una labor intensiva de creación conjunta en la producción.

El disco es bueno, lo miremos por donde lo miremos, pero de momento no va a cambiar el pulso del hip hop como hicieran Kanye y varios artistas más hace diez años, dejando atrás el ringtone rap que llevó al mainstream a abrazar el rock indie y lo alejó de la música urbana.

No sé si el disco es inconsistente, algo de eso hay, pero tiene altibajos para todos los gustos. Me sobran versos en algunos temas, eso sí. Uno de una camiseta, y otro la repetición de unas corny bitches, por ejemplo.

En Famous, el sample de bam bam dilla, increíble. Ojalá vuelva Rihanna en Turbo Grafx o como se llame el siguiente, a lo Simone o a lo que sea.

También me quedo con la sencillez de FML por encima del regodeo de Highlights. Más por el estilo, seguramente.

En Wolves me quedo con la versión que reañade la estrofa de Sia, mejora mucho. Tiene uno de los versos mejores del disco, pero que algunos ven como peores, “You left your fridge open, somebody just took a sandwich”, me saca una sonrisa siempre.

Seguramente Ultralight Beam sea el mejor tema, aunque para mí siempre quedará por debajo del poder de Famous, que me recuerda a lo que más me gustaba de Kanye, con beats más fuertes.

Mis diez consejos si estás comenzando una newsletter

He visto un aumento reciente de newsletters, y en el interés de los medios por ellas. Lo cual es excelente. Con el RSS de capa caída —aunque es difícil de medir cuánto— muchos hemos pasado de vivir dentro de mi lector a no recordar cuando fue la última vez que dejamos de usarlos.

Mientras, los boletines por correo, viejos como el sol —más que la web—, llegan sin pedirlos a nosotros. Algo que los hace más personal, algo que habíamos olvidado en este mar de notificaciones push, y formatos “pull” como la web o los lectores RSS tradicionales. Creo que me gustan porque en vez de tener todos los temas por leer como en un lector tradicional, normalmente acabo suscribiéndome a un resumen.

Hace un par de años, cuando decidí arrancar tech.mixx.io –una newsletter diaria sobre tecnología–, aprendí un montón de cosas rápido, madrugada a madrugada, mientras recababa información para enviar. Ahora aplico todo mi conocimiento adquirido a la newsletter de Hipertextual, todas las madrugadas soy el encargado de convertir lo que mis compañeros crean para web en contenido ameno y listo para un email.

No tengo muchos consejos para hacer crecer tu newsletter más allá de ser constante, pero sobre el contenido tengo varios:

  • No automatices el texto. Automatiza el resto: envío, API, diseño, seguimiento de clicks, etc. Pero el contenido debe ser tuyo, y casi casi específico para el medio en el que operas.
  • Estás entrando en el buzón de tu lector. El email es sagrado, es el equivalente digital a entrar en la casa de alguien. Estás ahí porque esa persona quiere. Compórtate como tal. Un fallo, un traspiés, un click de darse de baja y estás fuera, normalmente para siempre.
  • Ten voz propia. Si va a leer lo mismo que en un montón de lugares tu lector se va dar de baja. No queremos tener emails repetidos.
  • Encuentra tu longitud. Hay veces que enviar un par de párrafos es suficiente, y otros boletines requieren una noveletta entera. Influye en tu capacidad para mantener constancia y en el deseo para recibirla por tus lectores, poco contenido y lo verán como algo prescindible. Si envías mucho lo verán como un trabajo. — Si no tienes contenido suficiente para un envió considera si es mejor dejarlo para el próximo. Decide si es más importante la consistencia en tiempos o en cantidad. Lo mismo aplica a si tienes mucho contenido, considera dividirlo en próximos envíos.
  • Enlazar el contenido fuera es complicado. Sirve para reducir la fricción cuando enviamos mucho contenido, pero frustra también al lector. Encontrarás el punto exacto con la práctica, pero lo mejor es dar una idea global del contenido que enlazas, no sólo un comienzo. Muchos querrán leerlo todo sin hacer click o abrir pestañas del navegador.
  • Diferentes tipos de boletines distraerán tu atención. Si tienes una diaria y una semanal, o si tienes una de resumen y otra completa, tendrás más trabajo y que personalizar para diferentes conceptos. Pero si puedes mantenerlo, adelante.
  • Respuesta directa. El email es su medio concreto, deberías dar opción a que las respuestas vayan directas a tu buzón. Y respóndelas adecuadamente, la relación con tus lectores será mucho más intensa que en la web.
  • Precaución con los títulos. Es mejor sorprender con el contenido tras un título descriptivo –pero no soso– que tirar la caña a los incautos y que les defraudes. Multiplicaras la tasa de apertura, pero también las bajas.
  • La redifusión es complicada. No hay retweet, reblog o forma de extender fácilmente tu contenido por parte de tus lectores. Sólo hay reenvío de correo, facilita esta opción con una frase al final, un botón o un icono que recuerde que puede compartirlo a sus contactos, y que tu contenido llegue a más personas.
  • Revisar, revisar y revisar. Cuando envías un boletín no hay vuelta atrás ni forma de editarlo, así que se consciente de la posibilidad de que algo quede mal escrito y soluciónalo antes de enviar.

Otro día comentaré sobre las herramientas que uso yo, y como organizo mi tiempo.

Guión Ausente 19

019: Quizás también para mí

Ya está disponible el nuevo episodio de Guión Ausente, donde Pedro y yo charlamos un rato sobre realmente la decepción en la vida. La necesidad de crear expectativas, y la trampa que trae confiar en ellas.

Otro intento inútil de que vea Babylon 5 por parte de Pedro, que sigue de agente doble a cargo de Eduo.

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Hablando con Robots

En Hipertextual he publicado una serie sobre las conversaciones como interfaz. A medida que la tecnología avance podremos ir dejando más atrás las pantallas y por fin ser un poco más libres.

La era Post-PC es real, claro, pero solo nos ha dado una movilidad imaginaria, seguimos atados a una pantalla con la que interactuamos, y en breve lo veremos hacer taps en nuestro smartphone como algo tan tedioso como tener que encender el ordenador de casa para mirar Facebook.